La historia se sitúa en el año 710, una época de desgobierno donde el estado visigodo se tambalea ante las disputas internas de poder. Mientras los nobles se enzarzan en peleas, grupos de bandidos asolan el país. En este caos surge , un huérfano criado en las calles de Segovia, quien se une a una banda de salteadores para sobrevivir.
Aunque gran parte de su carrera se ha centrado en el ámbito legal y académico, con obras como “La transmisión de la Propiedad Intelectual” , su pasión por la historia y la lectura lo llevó a crear este relato que mezcla con maestría el rigor del contexto histórico con la agilidad de la novela de aventuras. ¿Por qué leerlo?
Puedes encontrar la novela en plataformas como Amazon o a través de su editorial, Valparaíso Ediciones .
Para entender el peso del legado que menciona el título, debemos mirar hacia atrás. Los arévacos fueron una de las tribus más poderosas de la , famosos por su destreza en la metalurgia, su caballería y su resistencia indomable. Su caída en Numancia en el 133 a.C. marcó el fin de una era, pero su espíritu —y según la novela, su tesoro— perduró en la memoria de la tierra. Sobre el autor: Carlos Muñoz Viada