—Resina —susurró Elara, acercándose con el extractor listo—. Pero mira el color, Kaelen. Esto no es normal.
Elara caminaba unos metros por delante, su capa andrajosa ondeando en un viento que no movĂa la arena, sino que vibraba en los dientes. Eran buscadores de "eco-resina", la Ăşnica sustancia capaz de sellar las brechas en las cĂşpulas de la ciudad subterránea. Esc Helena Pinen era un cementerio planetario, pero para los supervivientes, era una mina de oro y muerte. Bajo El Esquirlado Cielo De Esc Helena Pinen ...
Kaelen ajustĂł la válvula de su respirador mientras caminaba por la duna de sĂlice. Cada paso sonaba como cristales rotos bajo sus botas de cuero reforzado. SabĂa que no debĂa mirar hacia arriba por demasiado tiempo; el "esquirlado" tenĂa una forma hipnĂłtica de fracturar la cordura de los hombres, proyectando visiones de futuros que nunca sucederĂan o pasados que dolĂan demasiado recordar. Elara caminaba unos metros por delante, su capa
Kaelen comprendiĂł entonces que el cielo esquirlado no era una barrera, sino un espejo roto de lo que el mundo fue, y que cada pieza que caĂa era un recuerdo que Esc Helena Pinen intentaba devolver a la tierra, pedazo a pedazo, aunque en el proceso los matara a todos. Kaelen ajustĂł la válvula de su respirador mientras